jueves, 14 de noviembre de 2013

TUS MANOS QUE ACARICIAN

De mis manos llueven palabritas y un sermón
que el sol calla tras tus nubes,
mis manos son bocas mudas y cerradas
rígidas esclerosis, ramas secas de silencios sin adiós.

Tus manos que acarician son ásperas sinfonías
arcilla de algún ángel sin un Dios
pañuelos de pura seda, fruta fresca de candor.

De mis manos crecen las  mentiras
aguas frías que se estancan,
turbias indiferencias, ovillos de lana en eclosión
inútil enredo de un mago predisgitador.

Tus manos que acarician lavan ropa del patrón
limpian casas y barren pisos, hasta las tristezas del corazón
pican papas, carnes y cebollas, añaden la sal de la ilusión.

De mis manos se alimentan las distancias
caminos polvorientos, horizontes sin un sol,
cariños invisibles, pan con queso y con jamón
hambre insatisfecho que sacias con temor.

Tus manos que acarician son recetas del amor
cortan, mezclan y preparan el fogón
los alimentos, las delicias y los entuertos del dolor.

De mis manos se aseguran las tristezas
las madrugadas con noche y el agua con jabón,
si te toco no te encuentro y si te encuentro no te oigo
mis dedos son tan sordos como músico de salón.

Tus manos que acarician son melodías silenciosas
el tintinear de un clarinete y el batir de un tambor
ellas tocan en mi pecho tu música y tu canción.

De mis manos que te cantan no recuerdo hoy casi nada
tienen dedos y líneas largas, calabozos de esperanza,
en mis palmas es que lees que el futuro será mejor
de ellas, me como la lujuria y mis deseos por tu amor.

Tus manos que acarician son pájaros al vuelo
ausencias muy concretas y nidos de ocasión
ellas lavan mi amargura y alimentan mi ilusión.

De mis manos juegan sencillas las madres de un convento
ellas visten de sotana y cubren sus cabezas con un velo,
sus miradas están presas a los frutos de otros cuerpos
vientre ajeno, vientre joven que se muere del deseo.

Tus manos que acarician son palabras de consuelo
pinturas de Picasso y locuras de Van Gogh
colores azul del cielo y blancas nieves de mi ardor.

De mis manos algo secas  acaricio el azúcar de tu flor
mis dedos de artesano compiten con tu tiempo,
reloj biológico que bloquea mi deseo, no te miro no te oigo,
sólo avanzo hasta tus aguas y me sumerjo en tu tesoro.

Tus manos que acarician siempre huelen a jabón
son limpias sutilezas, flores tiernas de la madre de un trabajador
ellas besan con sus dedos y hacen sexo con amor.

De mis manos ahora frágiles dibujo las líneas de tu rostro
joven y bella extravagancia, deseo ansioso de hundirme en tu primor,
oportuna y ansiosa espera de beberme a sorbos tu silencio
hoy no ceno, hoy no fumo, hoy no bebo, sólo espero que hiervas de pasión.

Tus manos que acarician son de tierra húmeda y soleada
herramientas de trabajo de la india, la campesina y el labrador
preparan el suelo, siembran y cosechan de la tierra las hostias de tu comunión.

De mis manos algo viejas no tengo muchas esperanzas, pero
Tus manos que acarician son mi sueño, mi deseo, mi revolución.

CÉSAR AUGUSTO DE LAS CASAS

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