Tus labios no me dicen nada.
Es que el silencio ha caído
como lluvia pétrea
y pesada,
aplastando mi ilusión,
mi alma enamorada.
Tus labios no me dicen nada.
Porque sí bien tus palabras se confunden
con el canto dulce y liviano de tu voz,
tu silencio es cristal
roto y cortante,
sobre mi deseo, mi dolor.
Tus labios no me dicen nada.
Porque ahora eres invisible
ave oculta
que vuela aprisionada
en mi pensamiento
agitado y estrecho, sin color.
Tus labios no me dicen nada.
Porque ahora nuestras distancias
son pétreas e infinitas,
ave oculta
liberame de la jaula de tus silencios,
y de las murallas que tus miradas ausentes me han impuesto.
CÉSAR AUGUSTO DE LAS CASAS
Brasilia, 28 de octubre de 2013
No hay comentarios:
Publicar un comentario